Por: Israel Díaz Acevedo – Funsarep.
En el mundo de lo educativo, lo comunicativo y lo organizativo, cada vez cobra más fuerza hablar de la importancia de la construcción de narrativas y de relatos para dar a conocer, posicionar y comunicar de mejores maneras los procesos sociales que lideramos y animamos en territorios bien concretos. En ese sentido, “…las narrativas se construyen, se piensan, pero además se proyectan y construyen para conservar y preservar en el tiempo las sabidurías, las memorias, las historias, los valores, los significados, los simbolismos, la cronología misma que tiene el territorio”. (Construcción de narrativas a partir de la interpretación del territorio. Viceministerio de Turismo).
De otro lado, desde la perspectiva de la propuesta de Desarrollo a Escala Humana y las formas existenciales de Ser, Tener, Hacer y Estar para la satisfacción de las Necesidades Humanas Fundamentales: “La existencia está signada por la narración. Como sujetos histórico sociales, existimos en la medida que estamos insertos en diferentes formas de discursos. Pero los relatos no son circunstanciales o aislados. Se inscriben en espacios determinados…desde un lugar, espacio, cartografía o coordenada donde algo es contado, narrado…El territorio, a diferencia del espacio físico, se transforma permanentemente en una serie de significaciones culturales con implicancias históricas y sociales. (“El territorio como relato. Una aproximación conceptual”. Alfredo Juan Manuel Carballeda).
En esta misma línea, más adelante plantea este mismo autor lo siguiente: “…la mirada hacia lo territorial se ratifica desde un pensar situado, donde las coordenadas que marcan su cartografía son socioculturales y espaciales, pero también nos hablan de ritualidad, significaciones y vida cotidiana…En cierto sentido, el arraigo y la vinculación con los espacios territoriales se basa en que vivimos de historias, narraciones, reverberaciones y recuerdos del lugar, propios o ajenos”. Dando lugar al objetivo de este texto, nuestro interés particular por las narrativas sobre el territorio y la interpretación del mismo, están centradas en cuatro ecosistemas locales que históricamente nos han interesado: el Caño Juan Angola, el Cerro de la Popa, la Ciénega de la Virgen y las playas de Marbella, en la ciudad de Cartagena de Indias.
Atendiendo los anteriores planteamientos y relacionándolos con nuestras prácticas sociales, con este documento se persiguen los siguientes objetivos: En primer lugar, la identificación de referentes que hagan posible el enriquecimiento de los relatos y narrativas – que desde nuestros procesos organizativos- estamos construyendo y posicionando sobre cada uno de los ecosistemas de nuestro territorio en Cartagena de Indias, como son el Caño Juan Angola, el Cerro de la Popa, la Ciénega de la Virgen y las playas de Marbella. Y, en segundo lugar, la identificación de las posibles formas y formatos que puedan dar lugar a este enriquecimiento de las narrativas sobre el Caño Juan Angola, el Cerro de la Popa, la Ciénega de la Virgen y las playas de Marbella, en Cartagena de Indias. Para que esto sea posible, es necesaria la comprensión del territorio implicado y de cada uno de los ecosistemas citados.
Para avanzar en este proceso de “reconocimiento de la importancia que tienen las narrativas como relato…en donde los miembros de una comunidad dan cuenta de aspectos que son relevantes para su historia y organización territorial”, se hace necesaria la profundización en el conocimiento e interpretación de nuestros territorios, en asuntos como los siguientes:
- La comprensión de que cada uno de los ecosistemas tienen memoria, así como las tienen las comunidades insertas en los mismos: Es interesante profundizar en la identificación de la memoria de cada uno de nuestros ecosistemas. Por ejemplo, es fundamental abordar sobre la evolución que ha tenido cada ecosistema con todas sus especies; identificar lo que ha sucedido con cada ecosistema a través de los cambios sociales que ha sucedido en nuestro territorio; y establecer lo que ha sido el relacionamiento entre esos mismos ecosistemas, algunos más próximos y otros más lejanos.
- Es necesario seguir revisando todos esos lazos que se han dado entre estos ecosistemas y las comunidades barriales nuestras, conocer más de las personas y comunidades que han habitado el territorio en el pasado, y cómo las generaciones que han ido pasando han ido tejiendo -poco a poco- el territorio que tenemos hoy en día; es importante saber los conocimientos de las memorias que tienen las comunidades barriales más cercanas sobre cada uno de estos ecosistemas, como memorias vivas que cuentan su versión desde lo que han vivido y cómo lo han vivido; y reconocer que alrededor de cada ecosistema -en interrelación con las comunidades que lo habitan- hay una cierta identidad cultural localizada. Debemos tener en cuenta aquello de que”: “Sin historia no hay territorio…tenemos que tomar absolutamente toda la historia, todo lo que ha sucedido en el territorio”. (Construcción de narrativas a partir de la interpretación del territorio. Viceministerio de Turismo).
- Considero importante que nos apropiemos de estas indicaciones que nos sugiere el Viceministerio de Turismo: “… tenemos que caminar todo el territorio. Hay que escuchar el entorno, analizar qué es lo que sucede, hay que sentir el ritmo de los lugares, sentarse a observar y a contemplar lo que pasa en nuestro territorio. En este caminar del territorio debemos observar a las personas, observar su comportamiento y el relacionamiento tienen entre sí…es importante entender el territorio desde lo micro, porque en los pequeños detalles es donde encuentro los valores diferenciales de ese territorio, lo cual me permite construir una narrativa asombrosa”.
Concluyo, con lo siguiente: Las narrativas sobre nuestros ecosistemas incluyen las lecturas de los procesos migratorios que los han afectado y afectan; y los ámbitos donde se experimentan los procesos de gentrificación y expansión de las brechas sociales. También incluyen, ahora con más fuerza, las voces de los ecosistemas, las experiencias de construcción de territorios incluyentes, la exigibilidad del derecho a la ciudad para todas sus poblaciones y la defensa de la vida de cada ser humano con el que se interrelacionan.

